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martes, 23 de diciembre de 2014

Psicólogos aconsejan no dejar de actuar tras sufrir miedo escénico

Tras sufrir un ataque de ansiedad o de pánico, la persona que lo ha padecido, como puede ser un cantante en el escenario, tiende a desarrollar miedo por lo mal que lo ha pasado, pero para combatirlo los psicólogos recomiendan pensar en positivo y volver a afrontar el actuar ante el público.
Así lo ha destacado el presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), Antonio Cano Vindel, quien ha asegurado que el "miedo escénico" tiene cura. Preguntado por el caso de Joaquín Sabina, que este sábado anticipó el final de su actuación en Madrid por no encontrarse bien y él mismo decir que sufría "un Pastora Soler", Cano ha apuntado que lo importante es saber "manejar" la ansiedad.
El "miedo escénico" es una reacción de ansiedad que se da ante"una situación social, cuando alguien tiene que hablar o actuar ante un público", pero que, si se acompaña de miedo, puede pasar a ser "una reacción de pánico", ha explicado.
Antonio Cano ha advertido de que si evitamos volver a hablar en público o actuar lo que hacemos en realidad es dar "más importancia" a nuestro miedo. En cambio, si somos capaces de afrontar ese miedo o angustia a través de información y de técnicas para manejarlo termina desapareciendo.
Sin embargo, ha reconocido que la persona que sufre una reacción de pánico tiene sensación de pérdida del control y lo define como la "situación más angustiosa de su vida"; algunos pueden llegar a pensar que están sufriendo un infarto, que se van a marear o que se están volviendo locos, ha añadido.
Tras padecer una situación así, "hay que pensar bien". "Tenemos que seguir afrontando el actuar ante el público y no coger miedo", ha resaltado. Un ataque de ansiedad "se pasa en unos minutos generalmente", es como el nerviosismo antes de un examen, pero "más intenso", y, tras concluir, llega "la calma y uno se queda más tranquilo".
Factores que influyen:
Cano ha detallado que hay factores que influyen a la hora de sufrir ansiedad o pánico, como son fumar, tomar drogas o el estrés, y que está demostrado que las mujeres, quizá por un tema hormonal, lo padecen casi el doble que los hombres.
Ha insistido en que estas patologías -pueden darse desde la adolescencia "sí tienen cura" si se sigue un tratamiento, pero ha advertido de que más de la mitad de las personas que toman tranquilizantes o psicofármacos desde hace años no resuelven el problema.
Cano apuesta por un tratamiento de tipo psicológico, cognitivo y conductual y, sobre todo, por que la persona asuma que se tienen reacciones emocionales de ansiedad igual que si se enfadan, se alegran o se ponen tristes. "No hay que pensar que tener una reacción de ansiedad es una debilidad, ya que si se conocen los síntomas y no se magnifican se reduce y la propia ansiedad será una ayuda a la hora de concentrarse en la tarea a realizar", ha concluido.

Fuente: El mundo

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Todo lo que necesita saber de la Depresión Clínica:

La depresión clínica es una enfermedad común, real y tratable.

Verdades Básicas acerca de la Depresión Clínica
La depresión clínica es una de las enfermedades mentales más comunes. Esto incluye la depresión severa, el trastorno bipolar, y distimia, una forma de depresión menos severa y de duración más larga.

La depresión causa que las personas pierdan el placer en la vida cotidiana, puede complicar otras condiciones médicas e inclusive puede ser lo suficientemente seria como para conducir al suicidio.

La depresión le puede ocurrir a cualquier persona, de cualquier edad, y de cualquier raza o grupo étnico. La depresión nunca es parte "normal" de la vida, no importa cual sea su edad, sexo o estado de salud.


La ayuda de psicologos es fundamental para la depresión


Desafortunadamente, aunque el tratamiento para la depresión es casi siempre exitoso, menos de la mitad de aquellos que sufren de la enfermedad solicitan tratamiento. Demasiadas personas se resisten a solicitar tratamiento por que creen que la depresión no es seria; que ellos(as) la pueden tratar por su cuenta, o lo ven como una debilidad personal en lugar de una enfermedad médica.

Tratamientos para la Depresión Clínica

La depresión clínica es muy tratable, el 80% de aquellos(a) que reciben tratamiento muestran mejoria. Los tipos de tratamientos más comunes son medicamentos antidepresivos, psicoterapia o una combinación de los dos. La elección del tratamiento depende en el patrón, severidad, persistencia de los síntomas depresivos y la historia de la enfermedad. Al igual que con muchas otras enfermedades, tratamiento en la etapa inicial de la enfermedad es más efectivo y ayuda a prevenir la posibilidad de que la enfermedad recurra una y otra vez más. La depresión debe ser tratada por un doctor o por un profesional de la salud mental.



Síntomas de la Depresión Clínica

  • Tristeza persistente, ansiedad o vacío interior
  • Dormir demasiado o muy poco; despertar a media noche ó demasiado temprano por la mañana
  • Disminución del apetito y pérdida de peso, o incremento del apetito y aumento de peso
  • Pérdida del placer e interés en actividades que solían disfrutarse, incluyendo el sexo
  • Inquietud, irritabilidad
  • Síntomas físicos persistentes que no responden a tratamiento (como dolor crónico o desórdenes digestivos)
  • Dificultad para concentrarse, recordar cosas o tomar decisiones
  • Fatiga o pérdida de la energía
  • Sentimiento de culpa, de que uno no vale nada o desesperanza
  • Pensamientos acerca del suicidio o la muerte

Si usted tiene 5 o más de estos síntomas durante dos semanas o más, usted podría tener depresión clínica y debería consultar a un doctor o a un profesional de la salud mental.


Causas de la Depresión Clínica

Muchas cosas pueden contribuir a la depresión clínica. Para algunas personas, un número de factores parecen estar envueltos, mientras que para otras, un solo factor puede causar la enfermedad. En algunas ocasiones, la gente se puede deprimir sin ninguna razón aparente.

Biológica -Gente con depresión típicamente tiene muy poco o demasiado de ciertos químicos del cerebro, llamados "neurotransmisores". Cambios en los químicos del cerebro puede causar o contribuir a la depresión clínica.

Cognición -Individuos con patrones negativos del pensamiento y baja autoestima tienen mas posibilidades de desarrollar depresión clínica.

Sexo -Las mujeres sufren de depresión clínica en un índice que es casi el doble que los hombres. Mientras que las razones de eso no están todavía muy claras, ellas incluyen los cambios hormonales por los cuales pasan las mujeres durante la menstruación, el embarazo, puerperio y menopausia. Otras razones pueden incluir el estrés causado por las múltiples responsabilidades que las mujeres tienen.

Re-ocurrencia -La depresión clínica tiende a ocurrir a la par de ciertas enfermedades, como las del corazón, cáncer, Parkinson, diabetes, Alzheimers y desórdenes hormonales.

Medicamentos -Otros medicamentos pueden ocasionar depresión como efecto secundario.

Genética -Historia familiar de depresión clínica aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Situacional -Eventos díficiles en la vida, incluyendo el divorcio, problemas financieros o la muerte de un ser querido pueden contribuir a la depresión.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Recordar los buenos momentos ayuda a combatir el stress


Un grupo de psicólogos de la Universidad de Rutgers se ha preguntado qué ocurre en el cerebro cuando nos entra la nostalgia de los buenos momentos pasados y por qué tiene efectos tan positivos en nuestro estado de ánimo. Sus hallazgos los cuentan en el último número de la revista Neuron

Para averiguarlo, los psicologos sometieron a un grupo de voluntarios a resonancia magnética para poder ver cómo y qué partes de su cerebro se activaban con esos agradables recuerdos. Y lo que han visto es que revivir mentalmente los buenos momentos nos inunda de las emociones que entonces sentimos casi con la misma intensidad.

Esas emociones son percibidas como una gratificación y ponen en marcha el sistema de recompensa del cerebro, de forma muy similar a cuando las experimentamos en la situación real. Con ello se libera dopamina, un neurotransmisor que nos proporciona una sensación de euforia, pero que también contribuye a aumentar la motivación. 


La mejor recompensa


De hecho, muchos participantes en el estudio preferían seguir buceando en sus recuerdos agradables a elegir otros neutros con los que podían obtener una gratificación económica. Algo que llamó la atención de los investigadores, ya que, razonan, no parece necesario renunciar al premio por seguir ensimismado en esos recuerdos, que son accesibles en cualquier momento.

La depresión puede combatirse con recuerdos agradables

Sin embargo, el hecho de que seamos capaces de renunciar a una recompensa económica por un recuerdo agradable lleva a estos psicólogos, liderados por Mauricio Delgado, a pensar que rememorar los momentos felices debe tener una función adaptativa importante, y por eso los evocamos de manera natural y frecuente. 

Y proponen que echar una mirada al pasado con un filtro positivo nos hace más felices y nos permite después hacer frente con más éxito a las experiencias negativas, cuando lleguen. Algo así como una especie de vacuna contra el desanimo, o lo que es lo mismo la desmotivación. Y es que, aseguran los investigadores, esos recuerdos agradables ayudan a automotivarse, sin depender para ello de recompensas externas, como las alabanzas o el dinero.

Se basan en el hecho de que revivir el pasado es algo que tienden a hacer con menos frecuencia las personas con depresión, que abren en menos ocasiones su baúl de los recuerdos, y en especial airean poco los positivos. Sumidos en la “negra sombra” de la depresión, les cuesta más evocar las emociones positivas asociadas a las experiencias agradables pasadas, y cuando lo logran, fallan a la hora de mantener la sensación de bienestar que proporcionan. 

La capacidad para revivir emociones positivas ayuda contra el stress


Estrategias de afrontamiento


Además, han visto que esa capacidad para revivir emociones positivas al echar un vistazo al pasado se relaciona con el nivel de resiliencia, o capacidad de cada persona de sobreponerse al dolor emocional y las situaciones adversas. Al parecer, disfrutar en la imaginación de los sucesos positivos de nuestro pasado es una buena táctica para combatir los problemas que nos traerá la vida. Y las personas con una mayor resiliencia son las que muestran una mayor activación de su sistema de recompensa cuando rememoran los buenos momentos. Y, puede deducirse, aquellas que tendrán una mayor dosis de dopamina que los motive a seguir adelante respaldados por los éxitos y buenos momentos pasados que traen a su memoria.

Aunque no pueden demostrarlo aún, proponen el camino inverso para resarcirse de las sinsabores diarios: sumirse en los recuerdos agradables para aumentar la resiliencia y mejorar el ánimo. Una práctica que algunos psicólogos tratan de instaurar en sus pacientes deprimidos, a los que recomiendan que al final del día se esfuercen por encontrar algo positivo en su jornada, y dediquen unos minutos a pensar en ello. El objetivo es que acaben el día con una emoción positiva. Y enseñarles, de paso, que lo que sienten está determinado por lo que piensan (o recuerdan).


Fuente: ABC

lunes, 20 de octubre de 2014

Consejos de psicólogos para olvidar a tu Ex de una vez por todas


Según el doctor David Braucher, psicólogo clínico de Nueva York, existen 3 factores que hacen en extremo complejo el proceso de recuperación tras romper el vínculo con una persona: la confusión, la vergüenza y la soledad.

“La confusión proviene de la idea de que mientras tu ex siga en tu mente, no lo habrás superado, por lo que tu vida emocional estará estancada. La vergüenza es porque confundimos nuestros sentimientos de amor con el deseo de reconciliarnos, de estar con alguien que ya no quiere estar con nosotros o con quien terminamos una relación”, explica en una columna de Psychology Today.

“Encima de todo está la soledad que podemos llegar a sentir, máxime si agotamos la paciencia de amigos y familiares. Ellos nos apoyaron durante la crisis y posterior rompimiento, por lo que después de un periodo de duelo razonable, esperan que sigamos adelante”, concluye Braucher.

Otro claro síntoma de continuar anclados a un ex es cuando idealizamos nuestra imagen interna de él o ella, convirtiéndolo incluso en una vara de medición de nuestras acciones.

Esta idealización es más común de lo que imaginas, y puede llevarnos a cometer graves errores cuando -en el transcurso del tiempo- olvidamos los problemas y sólo nos quedamos con los buenos momentos de una relación, algo que los psicólogos describen como “recuerdos de euforia”, quedando en nuestra mente una visión edulcorada de lo que realmente fue.



Los Psicologos le pueden ayudar a olvidar a su ex.

¿Cómo olvidar a mi ex?

Si bien no hay fórmulas mágicas (ni encantamientos) para dejar atrás a una persona, sí existen procesos que puedes manejar y que, en su conjunto, te ayudarán a sobreponerte y seguir adelante con tu vida.

1. Encontrar un modelo a seguir

La psicóloga de la Universidad de Stanford, doctora Kelly McGonigal, asegura que está comprobado científicamente que podemos obtener motivación de personas a las que admiramos. Piensa en un hombre o mujer que haya sido capaz de sobreponerse al fin de una relación compleja y seguir adelante. “Imagínate a ti mismo siguiendo sus pasos, y evócala o evócalo la próxima vez que surja la tentación de ver el perfil de tu ex en Facebook”, explica.

2. Cambiar una adicción por otra

Cuidado: no se trata de encontrar rápidamente otra pareja para llenar el vacío. La idea es fijarte metas o rescatar antiguas actividades que disfrutes para que tu mente persiga nuevos logros. Ya sea deporte, baile, escritura, videojuegos o cualquier otro hobbie, este puede ayudarte a canalizar tus energías la próxima vez que comiences a sentir que lo extrañas.

3. Cuida de ti misma o de ti mismo

McGonigal aclara un punto importante: el estrés es una de las principales fuentes que gatillan adicciones, incluyendo el desenterrar a personas de tu pasado amoroso. Cuando nos sentimos abrumados, cansados o ansiosos, se gatilla una respuesta que los psicólogos describen como “alivio por contacto”, donde sólo queremos recuperar ese abrazo amoroso olvidándonos de todos los problemas que trae consigo.

De ahí que sea relevante tener el descanso y relajación suficientes para evitar estas reacciones de emergencia.

4. Cuidado con el oso blanco

Suena curioso, pero la forma más segura de que tu ex jamás abandone tu cabeza, es si haces esfuerzos por sacarlo. Los psicólogos llaman a esto el “efecto del oso blanco”: si tratas de no pensar en uno, aparecerá un oso blanco en tu mente.

Esto es válido no sólo en las relaciones amorosas, sino en las personas que están haciendo dieta y hacen esfuerzos por no pensar en el chocolate, o quienes intentan dejar de fumar evitando pensar en el cigarrillo. El resultado será peor. Incluso hay un estudio que proclama que mientras más intentes no pensar en tu ex, habrá más posibilidades de que sueñes con él o ella.

¿Qué hacer? No alarmarte. Asumir que pensar en tu ex es parte del proceso normal de dejarlo atrás y, sobre todo, que no es ningún tipo de señal.

5. Corta la comunicación y empaca sus cosas

En la guía de salud HealthGuidance, Elizabeth Danish recuerda un punto que muchas personas suelen pasar por alto, sobre todo en los primeros días tras un rompimiento: la necesidad de evitar el contacto.

Llamar por teléfono o mantener la comunicación por chat o mensajes de texto sólo servirá para remover las heridas. Incluso algunas personas pueden tener sexo con sus ex en un intento desesperado por recuperarlos o tras un momento de debilidad, revirtiendo todos sus progresos.

“Todo esto sólo reavivará las llamas, complicará las cosas y hará más difícil salir adelante. Cuando estés tratando de sanarte después de una relación, debes evitar totalmente el contacto y sólo restablecerlo si lo superaste definitivamente (y sólo si deseas hacerlo)”, explica Danish.


EL rompimiento nos hace idealizar a la persona que nos dejó.

De la misma forma, deberías poner las cosas que te recuerden a tu ex dentro de una caja. Esto no sólo evitará que lo recuerdes innecesariamente, sino que la misma acción será una metáfora de lo que debes hacer con la relación antes de seguir adelante.

Fuente: BioBio cl

martes, 24 de junio de 2014

Que es la depresión.

La palabra "depresión" proviene del latín "depressu", que significa derribado o abatido. La depresión es considerada un síndrome o conjunto de síntomas que afectan fundamentalmente la esfera afectiva del individuo.
La depresión está caracterizada por sentimientos de culpa, indefensión, inutilidad, tristeza y desesperanza. Este trastorno no afecta solo físicamente a la persona sino también anímica y psíquicamente.
Las personas deprimidas pierden la capacidad para sentir placer por las actividades que antes disfrutaban. En estos individuos se ven afectados los ciclos de sueño y vigilia, y se producen trastornos alimentarios.
Existen algunos momentos de la vida de los hombres y de las mujeres, como la adolescencia, la andropausia, la menopausia o el embarazo, en que hay un riesgo mayor de sufrir depresión.
Causas de la depresión
No se puede hablar de una única causa de los trastornos depresivos. Sino por el contrario se piensa que se deben a una serie de factores que se interrelacionan entre sí, tales como los factores químicos, genéticos, psicosociales y hormonales.
Este desorden también puede ser el resultado de una enfermedad crónica, de adicciones o de otros trastornos mentales.
Se considera que las depresión pueden ser endógena o reactiva. Es reactiva cuando se producen por un hecho traumático que genera tristeza. Y la depresión endógena es cuando no hay un motivo o causa externa. Generalmente los trastornos depresivos se deben en los distintos individuos ambos factores en diferentes proporciones.
Los desequilibrios bioquímicos en el cerebro son una de las causas de los trastornos depresivos. Las personas que tienen trastornos depresivos generalmente sufren desequilibrios de sustancias químicas en el cerebro. Se conoce a estas sustancias como neurotransmisores, los cuales contribuyen a la conexión alrededor las células nerviosas del cerebro. Algunos de estos neurotransmisores regulan el ánimo, por lo tanto cuando no están servibles en cantidades necesarias aparecen los síntomas depresivos.
La herencia genética es otro de los factores que tiene un papel fundamental en los trastornos depresivos. Cuando una persona tiene antecedentes familiares de depresión existen mayores probabilidades de que la padezca en algún momento de su vida.
Síntomas de la depresión
Los síntomas depresivos más característicos se describen en el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales). Según este manual existe un trastorno depresivo cuando por el lapso de al menos dos semanas se tienen cinco o más de los síntomas que se mencionan a continuación:
Pensamientos de muerte o suicidio. Agitación o enlentecimiento psicomotores. Pérdida del placer por las actividades habituales que antes disfrutaba. Pérdida del apetito y del peso o comer en exceso y aumento de peso. Insomnio o hipersomnia. Estado de ánimo deprimido persistente. Desgano y disminución de la energía. Sentimientos de culpa excesiva e inutilidad. Dificultad para concentrase y tomar decisiones. Generalmente los primeros síntomas e indicios de los trastornos depresivos son ignorados, ya que pueden ser confundidos con estrés o cansancio. La gravedad, duración y frecuencia de los síntomas pueden variar de una persona a otra.
Tipos de depresión
Existen tres tipos de trastornos depresivos descriptos en el DSM-IV, a saber:
Trastorno Depresivo Mayor. Trastorno Distímico. Trastorno Bipolar. No obstante pueden mencionarse otros tipos de trastornos o desordenes afectivos:
Trastorno Disfórico Premenstrual. Depresión Ansiosa. Depresión Melancólica. Depresión Doble. Depresión Atípica. Depresión Psicótica. Depresión Post-Parto. Trastorno o Desorden Afectivo Estacional. Depresión Catatónica. Depresión Agitada. Depresión Endógena. Depresión Situacional o Depresión Reactiva. Depresión Crónica. Tratamientos para la depresión
Generalmente la depresión es tratada con una combinación de psicoterapia y medicamentos antidepresivos. El tratamiento más acertado para cada caso en particular dependerá del tipo de depresión que afecte a la persona y de la severidad y duración de los síntomas.
Para los casos leves de depresión puede ser que solo se requiera psicoterapia y algunos cambios en el estilo de vida. La psicoterapia puede ser Interpersonal, Conductual, Cognitiva o Psicodinámica breve. Ésta puede darse en distintos formatos: individual, familiar, grupal o de pareja.
Por el contrario para casos moderados o graves normalmente se recomienda medicamentos antidepresivos, y en algunas circunstancias puede requerirse la Terapia Electroconvulsiva (TEC).
Se estima que alrededor del 85% de las personas que sufren depresión, que realizan un tratamiento adecuado, logran superarlo.
- See more at: http://www.articulo.org/articulo/54274/la_depresion.html#sthash.j8XPCYjc.dpufLa palabra "depresión" proviene del latín "depressu", que significa derribado o abatido. La depresión es considerada un síndrome o conjunto de síntomas que afectan fundamentalmente la esfera afectiva del individuo.La palabra "depresión" proviene del latín "depressu", que significa derribado o abatido. La depresión es considerada un síndrome o conjunto de síntomas que afectan fundamentalmente la esfera afectiva del individuo.
La depresión está caracterizada por sentimientos de culpa, indefensión, inutilidad, tristeza y desesperanza. Este trastorno no afecta solo físicamente a la persona sino también anímica y psíquicamente.
Las personas deprimidas pierden la capacidad para sentir placer por las actividades que antes disfrutaban. En estos individuos se ven afectados los ciclos de sueño y vigilia, y se producen trastornos alimentarios.
Existen algunos momentos de la vida de los hombres y de las mujeres, como la adolescencia, la andropausia, la menopausia o el embarazo, en que hay un riesgo mayor de sufrir depresión.
Causas de la depresión 
No se puede hablar de una única causa de los trastornos depresivos. Sino por el contrario se piensa que se deben a una serie de factores que se interrelacionan entre sí, tales como los factores químicos, genéticos, psicosociales y hormonales.
Este desorden también puede ser el resultado de una enfermedad crónica, de adicciones o de otros trastornos mentales.
Se considera que las depresión pueden ser endógena o reactiva. Es reactiva cuando se producen por un hecho traumático que genera tristeza. Y la depresión endógena es cuando no hay un motivo o causa externa. Generalmente los trastornos depresivos se deben en los distintos individuos ambos factores en diferentes proporciones.
Los desequilibrios bioquímicos en el cerebro son una de las causas de los trastornos depresivos. Las personas que tienen trastornos depresivos generalmente sufren desequilibrios de sustancias químicas en el cerebro. Se conoce a estas sustancias como neurotransmisores, los cuales contribuyen a la conexión alrededor las células nerviosas del cerebro. Algunos de estos neurotransmisores regulan el ánimo, por lo tanto cuando no están servibles en cantidades necesarias aparecen los síntomas depresivos.
La herencia genética es otro de los factores que tiene un papel fundamental en los trastornos depresivos. Cuando una persona tiene antecedentes familiares de depresión existen mayores probabilidades de que la padezca en algún momento de su vida.
Síntomas de la depresión 
Los síntomas depresivos más característicos se describen en el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales). Según este manual existe un trastorno depresivo cuando por el lapso de al menos dos semanas se tienen cinco o más de los síntomas que se mencionan a continuación:
Pensamientos de muerte o suicidio. Agitación o enlentecimiento psicomotores. Pérdida del placer por las actividades habituales que antes disfrutaba. Pérdida del apetito y del peso o comer en exceso y aumento de peso. Insomnio o hipersomnia. Estado de ánimo deprimido persistente. Desgano y disminución de la energía. Sentimientos de culpa excesiva e inutilidad. Dificultad para concentrase y tomar decisiones. 
Generalmente los primeros síntomas e indicios de los trastornos depresivos son ignorados, ya que pueden ser confundidos con estrés o cansancio. La gravedad, duración y frecuencia de los síntomas pueden variar de una persona a otra.
Tipos de depresión 
Existen tres tipos de trastornos depresivos descriptos en el DSM-IV, a saber:
Trastorno Depresivo Mayor. Trastorno Distímico. Trastorno Bipolar. 
No obstante pueden mencionarse otros tipos de trastornos o desordenes afectivos:
Trastorno Disfórico Premenstrual. Depresión Ansiosa. Depresión Melancólica. Depresión Doble. Depresión Atípica. Depresión Psicótica. Depresión Post-Parto. Trastorno o Desorden Afectivo Estacional. Depresión Catatónica. Depresión Agitada. Depresión Endógena. Depresión Situacional o Depresión Reactiva. Depresión Crónica. 
Tratamientos para la depresión 
Generalmente la depresión es tratada con una combinación de psicoterapia y medicamentos antidepresivos. El tratamiento más acertado para cada caso en particular dependerá del tipo de depresión que afecte a la persona y de la severidad y duración de los síntomas.
Para los casos leves de depresión puede ser que solo se requiera psicoterapia y algunos cambios en el estilo de vida. La psicoterapia puede ser Interpersonal, Conductual, Cognitiva o Psicodinámica breve. Ésta puede darse en distintos formatos: individual, familiar, grupal o de pareja.
Por el contrario para casos moderados o graves normalmente se recomienda medicamentos antidepresivos, y en algunas circunstancias puede requerirse la Terapia Electroconvulsiva (TEC).
Se estima que alrededor del 85% de las personas que sufren depresión, que realizan un tratamiento adecuado, logran superarlo.

La palabra depresión significa derribado o abatido. Es un conjunto de síntomas que afectan al aspecto afectivo del individuo.


La depresión se caracteriza por sentimientos de culpa, inutilidad, tristeza y desesperanza. Esta enfermedad no afecta  a la persona en el aspecto físico, sino también anímica y psicológicamente.

Una persona deprimida pierde la capacidad para sentir placer por las actividades que antes disfrutaban, y se ven afectados los ciclos de sueño y vigilia, y se producen trastornos alimentarios.


Existen momentos en el ciclo de vida de las personas, como la adolescencia,  la menopausia o el embarazo, en que hay un riesgo mayor de sufrir depresión.





Causas de la depresión:


Son muchos factores relacionados entre sí, factores químicos, genéticos, sociales y hormonales, este desorden también puede ser el resultado de una  enfermedad, de adicciones o de otros trastornos mentales.


La depresión pueden ser endógena o reactiva. Es reactiva cuando se producen por un hecho traumático que genera tristeza. Y la depresión endógena es cuando no hay un motivo o causa externa, generalmente los trastornos depresivos se deben en los distintos individuos ambos factores en diferentes proporciones.

Los desequilibrios bioquímicos en el cerebro son una de las causas de los trastornos depresivos. Las personas con depresivos generalmente sufren desequilibrios de sustancias químicas en el cerebro. Se conoce a estas sustancias como neurotransmisores, los cuales contribuyen a la conexión alrededor las células nerviosas del cerebro, algunos de estos neurotransmisores regulan el ánimo, por lo tanto cuando no están servibles en cantidades necesarias aparecen los síntomas depresivos.





La herencia genética es otro de los factores que tiene un papel fundamental en los trastornos depresivos, si una persona tiene antecedentes familiares de depresión existen mayores probabilidades de que la padezca en algún momento de su vida.


Los síntomas de la depresión:



Pensamientos de muerte o suicidio.

Pérdida del placer por las actividades habituales que antes disfrutaba. 
Pérdida del apetito y por lo tanto baja de peso, o comer en exceso y por ello aumento de peso. Insomnio.
Estado de ánimo bajo.
Desgano y disminución de la energía. 
Excesivo sentimientos de culpa. 
Dificultad para concentrase y tomar decisiones.

Muchas veces estos síntomas son ignorados, suelen ser confundidos con estrés o cansancio. La duración y frecuencia de estos síntomas pueden variar de una persona a otra.

Tipos de depresión:



Trastorno Depresivo Mayor. Trastorno Distímico. Trastorno Bipolar.

Tratamientos para la depresión:

Generalmente la depresión se soluciona con ayuda de psicologos y luego usando medicamentos antidepresivos. El tratamiento adecuado para cada caso dependerá del tipo de depresión que afecte a la persona y de la severidad y duración de los síntomas.

Si quiere saber mas de tratamientos para salir de la depresión, puede buscar información en la siguiente pagina web: Psicologospulso.


La depresión está caracterizada por sentimientos de culpa, indefensión, inutilidad, tristeza y desesperanza. Este trastorno no afecta solo físicamente a la persona sino también anímica y psíquicamente.
Las personas deprimidas pierden la capacidad para sentir placer por las actividades que antes disfrutaban. En estos individuos se ven afectados los ciclos de sueño y vigilia, y se producen trastornos alimentarios.
Existen algunos momentos de la vida de los hombres y de las mujeres, como la adolescencia, la andropausia, la menopausia o el embarazo, en que hay un riesgo mayor de sufrir depresión.
Causas de la depresión
No se puede hablar de una única causa de los trastornos depresivos. Sino por el contrario se piensa que se deben a una serie de factores que se interrelacionan entre sí, tales como los factores químicos, genéticos, psicosociales y hormonales.
Este desorden también puede ser el resultado de una enfermedad crónica, de adicciones o de otros trastornos mentales.
Se considera que las depresión pueden ser endógena o reactiva. Es reactiva cuando se producen por un hecho traumático que genera tristeza. Y la depresión endógena es cuando no hay un motivo o causa externa. Generalmente los trastornos depresivos se deben en los distintos individuos ambos factores en diferentes proporciones.
Los desequilibrios bioquímicos en el cerebro son una de las causas de los trastornos depresivos. Las personas que tienen trastornos depresivos generalmente sufren desequilibrios de sustancias químicas en el cerebro. Se conoce a estas sustancias como neurotransmisores, los cuales contribuyen a la conexión alrededor las células nerviosas del cerebro. Algunos de estos neurotransmisores regulan el ánimo, por lo tanto cuando no están servibles en cantidades necesarias aparecen los síntomas depresivos.
La herencia genética es otro de los factores que tiene un papel fundamental en los trastornos depresivos. Cuando una persona tiene antecedentes familiares de depresión existen mayores probabilidades de que la padezca en algún momento de su vida.
Síntomas de la depresión
Los síntomas depresivos más característicos se describen en el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales). Según este manual existe un trastorno depresivo cuando por el lapso de al menos dos semanas se tienen cinco o más de los síntomas que se mencionan a continuación:
Pensamientos de muerte o suicidio. Agitación o enlentecimiento psicomotores. Pérdida del placer por las actividades habituales que antes disfrutaba. Pérdida del apetito y del peso o comer en exceso y aumento de peso. Insomnio o hipersomnia. Estado de ánimo deprimido persistente. Desgano y disminución de la energía. Sentimientos de culpa excesiva e inutilidad. Dificultad para concentrase y tomar decisiones. Generalmente los primeros síntomas e indicios de los trastornos depresivos son ignorados, ya que pueden ser confundidos con estrés o cansancio. La gravedad, duración y frecuencia de los síntomas pueden variar de una persona a otra.
Tipos de depresión
Existen tres tipos de trastornos depresivos descriptos en el DSM-IV, a saber:
Trastorno Depresivo Mayor. Trastorno Distímico. Trastorno Bipolar. No obstante pueden mencionarse otros tipos de trastornos o desordenes afectivos:
Trastorno Disfórico Premenstrual. Depresión Ansiosa. Depresión Melancólica. Depresión Doble. Depresión Atípica. Depresión Psicótica. Depresión Post-Parto. Trastorno o Desorden Afectivo Estacional. Depresión Catatónica. Depresión Agitada. Depresión Endógena. Depresión Situacional o Depresión Reactiva. Depresión Crónica. Tratamientos para la depresión
Generalmente la depresión es tratada con una combinación de psicoterapia y medicamentos antidepresivos. El tratamiento más acertado para cada caso en particular dependerá del tipo de depresión que afecte a la persona y de la severidad y duración de los síntomas.
Para los casos leves de depresión puede ser que solo se requiera psicoterapia y algunos cambios en el estilo de vida. La psicoterapia puede ser Interpersonal, Conductual, Cognitiva o Psicodinámica breve. Ésta puede darse en distintos formatos: individual, familiar, grupal o de pareja.
Por el contrario para casos moderados o graves normalmente se recomienda medicamentos antidepresivos, y en algunas circunstancias puede requerirse la Terapia Electroconvulsiva (TEC).
Se estima que alrededor del 85% de las personas que sufren depresión, que realizan un tratamiento adecuado, logran superarlo.
- See more at: http://www.articulo.org/articulo/54274/la_depresion.html#sthash.j8XPCYjc.dpuf

jueves, 8 de mayo de 2014

Los celos, ¿son una "pasión honesta"?

El autor parte de una pregunta tan clásica como actual: los celos, ¿son una pasión legítima o un testimonio del "desprecio por uno mismo y por el ser amado"? En el camino hacia una respuesta, recuerda la fuerte distinción entre los celos y la envidia, y advierte que los celos son "una pasión constitutiva del deseo".


Por Gabriel Lombardi *:

En un pequeño tratado sobre las pasiones, Descartes plantea una pregunta cuya relevancia ética se reanima hoy: ¿es la pasión de los celos una pasión honesta y útil o un testimonio de la falta de amor y del desprecio de sí mismo y del ser amado? El filósofo rápidamente toma posición, advirtiendo los problemas que implica considerar al partenaire como un bien propio: "Despreciamos al hombre que es celoso de su mujer, ya que es un testimonio de que no la ama de buena manera y de que él tiene una mala opinión de sí o de ella. Digo que él no la ama de buen modo porque, si tuviera un verdadero amor por ella, no tendría ninguna inclinación a desconfiar de ella. Pero no es propiamente a ella a quien él ama, sino solamente al bien que él imagina, consistente en ser el único en poseerla, ser su único dueño. El no temería perder ese bien si no considerara que él mismo es indigno de tenerlo o bien que su mujer es infiel".

Los celos forman parte de la vida cotidiana, por razones que hacen a la naturaleza del deseo humano, aunque de un modo diferente en el hombre y en la mujer. El término designa el ardor, la pasión, y también la emulación, una rivalidad que no necesariamente es nociva. Pero también se lo emplea para designar el sentimiento penoso experimentado al sospechar que el objeto amado puede ser disfrutado por un tercero, y el temer que pueda ser sustraído por él. El término evoca una pérdida y al mismo tiempo una paradoja: cuanto más el ser amado es deseado por otro u otros, cuanto más cerca del otro está en el deseo, tanto más estimable se vuelve para el sujeto. lo cual da a esta pasión ese aire de profunda irracionalidad subrayado por Descartes: los celos no surgen tanto de la fuerza de las razones que permiten juzgar que se puede perder al ser amado, como de la gran estima que cobra ese objeto justamente a partir de ser deseado por otro u otra.

El fenómeno es universal. Lacan llegó a considerarla una pasión constitutiva del deseo, apoyándose en una observación ya clásica, que encontró en las Confesiones de San Agustín: "Yo vi y experimenté cierta vez a un niño celoso. Todavía no hablaba y ya miraba pálido y amargado a su compañero de leche". ¿Celos o envidia? Lacan lo traduce a veces como celos, pero destaca a propósito de esta imagen el matiz de celos odiosos, de odio celoso, e inventa el término jalouissance, el goce de los celos (en francés: jalousie, "celos"; jouissance, "goce") para expresarlo. Pone el acento en los ojos que saltan hacia la imagen mientras el rostro palidece, sugiriendo una conexión íntima entre ambas pasiones, celos y envidia.

Eso no nos impide tener en cuenta las diferencias señaladas por Melanie Klein entre ambas pasiones. La envidia es de a dos y es mortífera: amo en ti algo más que a ti, tu belleza, tu carisma, tu prestigio, tu posición social, tu dinero, algo que tú tienes y yo no, entonces te arruino, aun si arruinándote me arruino a mí mismo. Los celos comprenden en cambio una relación esencial con un tercero, y en eso revelan otra característica del deseo humano. La envidia fragmenta, los celos separan. Sólo la consideración de otras pasiones, la angustia y el deseo, ha permitido vislumbrar, entre fragmentación y separación, un objeto pluriceptivo en las articulaciones del ser.

Sea como constatación clínica o como verdad axiomática, el psicoanálisis vuelve evidente que cada uno necesita fantasear con un tercero o tercera para excitarse. Es normal, y ya lo decían los poetas en sus ficciones, y los infieles en la confesión y catarsis que aportaban a los sacerdotes. Aun si uno tiene a su mujer, codicia la del prójimo. Aun si la mujer es de uno, resulta más deseable si la desea otro, u otra, y en la fantasía, a veces, ese otro no sólo la desea. En cualquier caso, el objeto de los celos es el objeto del deseo del otro, objeto que está en la juntura entre el deseo y el goce del Otro. Es el deseo del Otro lo que recorta el interés del objeto, lo que lo vuelve deseable para uno mismo.

Por otra parte, los celos pueden ser una pasión noble o innoble según el objeto, mientras que la envidia es siempre ruin y arrastra tras de sí las peores pasiones. De modo que los celos implican ya una cierta socialización del ojo envidioso: interviene un tercero, y con él, el deseo. La envidia es goce ruin. Los celos, aun en el campo corrosivo del goce, hacen lugar al deseo, que socializa la falta.

Por supuesto, también Freud ("Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad") encuentra los celos entre los estados afectivos normales, pero además afirma que, siempre que parecen faltar en el carácter y en la conducta de un hombre, está justificado concluir que han sufrido una fuerte represión, y que por eso cumplen un papel mayor dentro de la vida anímica inconsciente. Leemos en este autor: "Es una experiencia cotidiana que la fidelidad, sobre todo la exigida en el matrimonio, sólo puede mantenerse luchando contra permanentes tentaciones". Quien desmiente tales tentaciones dentro de sí mismo siente sus embates con tanta fuerza que es proclive a echar mano de un "mecanismo inconsciente" para hallar alivio. Se procura una absolución parcial de su conciencia moral proyectando a la otra parte, hacia quien es deudor de fidelidad, sus propias impulsores a la infidelidad.

Este poderoso motivo puede servirse después del material de variadas percepciones, que delatarían mociones inconscientes del mismo género en la otra parte. Así argumenta Freud, con ciencia e ironía, sugiriendo que tales percepciones tal vez se justifiquen, ya que el compañero o la compañera probablemente no sean mucho mejores que uno mismo.

Por eso mismo, añade, las costumbres sociales han saldado cuentas sabiamente con este universal estado de cosas permitiendo cierto juego a la coquetería de la mujer casada y al donjuanismo del marido, co
n la esperanza de purgar y neutralizar así la innegable inclinación a la infidelidad. La convención establece que las dos partes no han de echarse en cara estos pasitos en dirección a la infidelidad, y las más de las veces consigue que el apetito por el objeto ajeno se satisfaga, mediante un cierto retroceso a la fidelidad, en el objeto propio.



Pero el celoso no quiere admitir esta tolerancia convencional; no cree posibles la detención o la vuelta en ese camino que una vez se emprendió, ni que el flirt social pueda ser, incluso, una garantía contra la infidelidad efectiva.

* Texto extractado del libro de reciente aparición Celos y envidia. Dos pasiones del ser hablante, constituido por textos de Lucas Boxaca, Colette Soler, Gabriel Lombardi y Luciano Lutereau (ed. Letra Viva).


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lunes, 14 de abril de 2014

Psicologos: Las claves de la anorexia

Los trastornos alimenticios que pueden derivar en enfermedades como la anorexia o la bulimia se deben a diferentes factores pero los que más pueden incidir son la presión del grupo o partir desde una obsesión por parte de la familia. Lo que lleva al afectado a una fuerte depresion.


De una entrevista con el psiquiatra y psicólogo Josep Toro y a la autora del libro Corazón de Mariposa Andrea Tomé, ex anoréxica. Seleccionamos algunos de las reflexiones más importantes.

El psiquiatra dijo que "la interiorización del modelo estético corporal vigente en una sociedad se produce entre los cinco y seis años" y que "a esa edad los niños ya saben que cuerpo es bonito y cual no lo es". Por ese motivo antes de la pubertad cuando "la presión del grupo es uno de los fenómenos de riesgo", las influencias fundamentales "suelen venir de la familia". Por ultimo "hay padres y madres que critican al niño por los kilos que pesa o por su forma de comer".
Según Andrea Tomé "un gran número de anoréxicas no tiene una causa tangible" para padecer la enfermedad en su caso dijo que  nunca sintió "presión de grupo”. Su caída en la anorexia se debe a que se considera "muy perfeccionista" y tenía las expectativas muy altas.
Para Toro, se podría hablar de la anorexia y la bulimia como "ansiedad asociada a la imagen corporal", y como "uno de los problemas de la comida de los niños es que se utiliza con un significado emocional" porque "muy pronto la comida acostumbra a tener un significado que no es el alimentario".
Además "el problema terapéutico de la anorexia nerviosa es la falta de conciencia de enfermedad". Un enfermo de anorexia "está haciendo algo que ve normal hacer" y al principio "no colabora y hay que forzar la consulta".
Salir solo de una situación como la anorexia es difícil, lo mejor es buscar la ayuda de Psicologos
Por ultimo "hay una importante disposición genética" pero es algo que "no se sabe quién puede tener esa predisposición" y "se suele atribuir a estar deprimido, nervioso, estresado o con falta de apetito".
Para más información visite:  Pulso Psicologso


anorexia