lunes, 14 de abril de 2014

Psicologos: Las claves de la anorexia

Los trastornos alimenticios que pueden derivar en enfermedades como la anorexia o la bulimia se deben a diferentes factores pero los que más pueden incidir son la presión del grupo o partir desde una obsesión por parte de la familia. Lo que lleva al afectado a una fuerte depresion.


De una entrevista con el psiquiatra y psicólogo Josep Toro y a la autora del libro Corazón de Mariposa Andrea Tomé, ex anoréxica. Seleccionamos algunos de las reflexiones más importantes.

El psiquiatra dijo que "la interiorización del modelo estético corporal vigente en una sociedad se produce entre los cinco y seis años" y que "a esa edad los niños ya saben que cuerpo es bonito y cual no lo es". Por ese motivo antes de la pubertad cuando "la presión del grupo es uno de los fenómenos de riesgo", las influencias fundamentales "suelen venir de la familia". Por ultimo "hay padres y madres que critican al niño por los kilos que pesa o por su forma de comer".
Según Andrea Tomé "un gran número de anoréxicas no tiene una causa tangible" para padecer la enfermedad en su caso dijo que  nunca sintió "presión de grupo”. Su caída en la anorexia se debe a que se considera "muy perfeccionista" y tenía las expectativas muy altas.
Para Toro, se podría hablar de la anorexia y la bulimia como "ansiedad asociada a la imagen corporal", y como "uno de los problemas de la comida de los niños es que se utiliza con un significado emocional" porque "muy pronto la comida acostumbra a tener un significado que no es el alimentario".
Además "el problema terapéutico de la anorexia nerviosa es la falta de conciencia de enfermedad". Un enfermo de anorexia "está haciendo algo que ve normal hacer" y al principio "no colabora y hay que forzar la consulta".
Salir solo de una situación como la anorexia es difícil, lo mejor es buscar la ayuda de Psicologos
Por ultimo "hay una importante disposición genética" pero es algo que "no se sabe quién puede tener esa predisposición" y "se suele atribuir a estar deprimido, nervioso, estresado o con falta de apetito".
Para más información visite:  Pulso Psicologso


anorexia





jueves, 10 de abril de 2014

Ortopedia en las personas



Las contracturas y las contusiones musculares son comunes en el deportista joven. Las contracturas musculares se asocian con un calentamiento inadecuado, fatiga, lesión previa y factores ambientales como las condiciones meteorológicas y las superficies de juego irregulares.


Los estiramientos alteran las propiedades mecánicas de los músculos, lo que puede cor-relacionarse con la prevención de posibles lesiones como homeopatia alicante. También ayuda a prevenir lesiones el hecho de aumentar la temperatura de los músculos, bien activamente mediante ejercicios de calentamiento o pasivamente.

Las estrategias de tratamiento conservador se basan en el frío local, un vendaje compresivo precoz que ayude a controlar el edema y el sangrado en buena posición; uso de anti inflamatorios los 5 primeros días y posteriormente iniciaremos ejercicios pasivos suaves de rango de movilidad seguidos de ejercicios de movilización activa controlada y estiramientos.

Se comenzara con un programa de fortalecimiento cuando la contracción muscular sea indolora y en cuanto el niño recupere la fuerza, podrá comenzar con las actividades funcionales. Es rara la cirugía de este tipo de lesiones de un tratamiento del pie.

ortopedia


El objetivo es la prevención de las lesiones, para lo que hacen falta unas estrategias de prevención, que ya veremos y el trabajo conjunto de los padres, cirujanos, ortopédicos, preparadores físicos, fisioterapeutas, y entrenadores, para que se mejoren los resultados de una forma mas eficaz.

jueves, 20 de febrero de 2014

¿Por qué se quejan las mujeres?

Por Pablo E. Chacón

La psicoanalista y codirectora de la revista Registros, Gabriela Grinbaum, sostiene que al contrario que la cobardía, que es un rasgo masculino, la audacia es femenina, y que esa ausencia de proporción acaso sea causa de que las mujeres se quejen de los hombres en una escena social dominada por la declinación de la virilidad, la omnipotencia de la mirada y el supuesto borramiento de la diferencia entre los sexos. Grinbaum está diplomada en Estudios Superiores por el Departamento de Psicoanálisis de París VIII, y es docente en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).

Esta es la conversación que sostuvo con Télam.

T : ¿Se quejan las mujeres, de qué (haciendo la salvedad de que las mujeres existen una por una?
G : ¿Y de qué se quejan las mujeres? ¡Hoy y siempre! ¡De los hombres! Ya sea porque no hay, ya sea porque el que hay no la cuida o no la mira o no la escucha o la aburre o no la desea lo suficiente o la corre del espejo para mirarse él (habitual en la época). Las mujeres siempre se quejan, la queja es femenina para la cultura. Pero no lo es para el psicoanálisis. Para el psicoanálisis la queja es histérica y no un rasgo de femineidad. Para las mujeres es fundamental el reconocimiento. Ser reconocidas por el partenaire, por la jefa, por la amiga, por los hijos. Y cuando una mujer no se siente reconocida en su ser se queja por eso, lo sufre. La mujer actual, lo sabemos, no se satisface con ser madre, quiere tener un lugar de reconocimiento que no pasa en absoluto por la maternidad. No todas las mujeres quieren hijos hoy, muchas esperan su realización personal y si después de eso y aseguradas de no perder su libertad acceden al hijo, bueno. Pero no es aquello que las mueve verdaderamente en la vida.

T : Estos días leí que los hombres se suicidan más que las mujeres, en una proporción de 4 a 1. ¿Qué puede decir de eso una psicoanalista lacaniana?
G : No tengo esa data pero entiendo que sea así. Un hombre puede decidir quitarse la vida por haber perdido el trabajo, por ejemplo. Eso no lo creería posible en el campo de las mujeres. Aun cuando en la época del Otro que no existe, tal como la bautizó Jacques-Alain Miller, las mujeres tienen un lugar de acceso a los ámbitos laborales, desde las conducciones en las empresas, en la cultura hasta en las direcciones políticas de los países. Una mujer puede quitarse la vida por amor, no importa la edad que tenga; te sorprenderías cuán lejos puede ir una mujer en su dolor por no ser amada por ese hombre. Pero no va a suicidarse porque no llega a fin de mes o a mantener a su familia o porque no consigue trabajo. A ese nivel podría decir que es el narcisismo la trampa mortal. La relación del hombre al trabajo es una relación a su falo. Si es tocado ahí puede que el narcisismo no lo resista y eso lo lleva a identificarse a un deshecho y producir un pasaje al acto como el suicidio. Una mujer es más flexible y menos narcisista en esos casos. Desde chica ya sabe que no tiene (el falo) y eso le da más libertad, más audacia, no tiene que cuidar tanto lo que tiene porque en el fondo sabe que no tiene nada que perder. Una mujer sabe mucho más que un hombre cómo funcionar con el no tener. Aun las mujeres más identificadas a lo masculino. La labilidad de los hombres en muchos casos los deja sin recursos frente a las contingencias de pérdidas y por eso entiendo que haya más suicidios masculinos que femeninos.

T : ¿Cómo entender el apartado pornografía que aparece en el volumen preparatorio del próximo congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) Descartamos la cosa moral, ¿cómo lo entiende una mujer, que además es psicoanalista?
G : No podía faltar pornografía en el volumen del próximo congreso Un real para el siglo XXI. Si lo que más se consume en internet es pornografía. Lo único que le preocupa a los padres de los chicos es la facilidad de acceso a la pornografía que proviene de la misma máquina que los tiene atrapados todo el día. Hay mujeres que revisan el historial de la computadora del día de sus parejas para comprobar -una vez más- que la infidelidad se ha jugado ahí. La pornografía que consumían mis compañeros de colegio rateándose a los cines de Lavalle una vez cada tanto, hoy está con una facilidad apabullante. Comodísimo. Y obvio que va de la mano con la inmediatez de la satisfacción que la hipermodernidad impone. Goce-express, sin hacer nada de nada, ni levantar el tubo, nada. Goce del idiota. Goce del soltero lo llama Lacan, es la satisfacción masturbatoria que no requiere el pasaje por el cuerpo del otro, viene de perillas para la época. Menos esfuerzo, mayor goce. En mi adolescencia había que conseguir Trópico de cáncer o algún cuento de Anais Nin o de D.H Lawrence. Y casi leerlos a escondidas. No soy de melancolizarme añorando aquellos tiempos pero respecto a esta pregunta, no puedo evitarlo.

T : Esta es mi experiencia: cierta cobardía del hombre frente a la nueva mujer. ¿Esto es así? ¿Cómo pensar no hay relación sexual en la época de la agitación de lo real?
G : La cobardía es masculina, la audacia es femenina. ¡Al revés del pepino! Pero no tengo dudas que es así. Si a eso le sumamos las mujeres contemporáneas, que avanzan, con todo esto se evidencia más. Lo ilimitado es desde la audacia hasta el goce en las mujeres, contra la limitación masculina. Y eso no es un rasgo contemporáneo, mirala a Antígona en su acto, a Medea en su venganza, y ya en el siglo XIX el portazo final que da Nora en Casa de muñecas (la pieza teatral de Henrik Ibsen), y no porque Torvaldo Helmer no la amaba, es porque no supo amarla, la amaba en tanto madre de sus hijos y no como mujer y fue eso que la decide a la protagonista a abandonar la casa. Y esto nos orienta respecto a las dificultades de los hombres para amar, porque solo es posible amar si se ha pasado por la falta. Eso las mujeres lo sabemos muy bien. ¿Cómo puede amar un hombre? Hay algo de la feminización en el hombre, necesaria para que ame. Y eso no muchos lo toleran. Claro que el estilo y los semblantes de las nuevas femineidades dejan a los hombres muchas veces turbados, incluso castrados; las nuevas mujeres no esperan que sea él quien invite, proponga... Y el amor es una respuesta al no hay relación sexual. Las dificultades para amar son un síntoma de la época, por la inconsistencia, la liquidez, la prisa, los imperativos de ¡hay que gozar ya! Es un asunto.

T : Roman Polanski acaba de estrenar su versión de La venus de las pieles. Acabo de leer un libro -de una mujer- titulado Defensa del masoquismo. ¿Cómo entender estos fenómenos político-culturales?
G : ¡Amo a Polanski! ¡Incluso con todo su prontuario!! No vi su versión de Sacher Masoch. Simplemente te voy a decir que Lacan nunca aceptó la idea freudiana del masoquismo femenino. Lacan respondió a Freud diciendo que el masoquismo femenino es un fantasma del hombre. Es decir, es el hombre que goza creyendo que la mujer goza del masoquismo. Que la mujer tolere más el sufrimiento en el cuerpo, muchísimo más que el hombre, no habla de su gusto por el dolor en el cuerpo. Lo tolera más. Todo el mundo sabe lo que un hombre hace cuando algo lo aqueja en su cuerpo. Los recorridos que hace por los médicos, el mal humor que eso le produce, la intolerancia al dolor en el cuerpo es ya graciosa, mirá como Woody Allen armó de eso un personaje. De una mujer ni te enteras si está a punto de ser intervenida mañana. Hoy muchos hombres se depilan, ¡pero cómo gritan! Volviendo a la cuestión del masoquismo y las mujeres. Lo que ocurre es que al contrario que el hombre, las mujeres tienen una gran elasticidad en su fantasma. En especial la histérica, que puede llegar a identificarse al fantasma del hombre que coloca a la mujer en el goce masoquista y terminar en ese lugar.

T : En la entrevista que le hiciste a Maitena, ella hace una reflexión muy a fondo sobre el amor. ¿Creés que una idea como esa puede nacer de alguien que no haya pasado por un análisis?
G : Maitena sabe del amor y tiene la genialidad de saber decir lo que las mujeres sufren por amor y además nos lo cuenta con humor. En la entrevista que le hicimos para Registros Mujeres, ella nos decía que finalmente encontró como la solución frente a las penurias amorosas por las que transitó en su vida, la tolerancia y la distancia. Eso le permitió sostener lo que llama su encuentro amoroso de los últimos 15 años. No tengo la menor idea si hubiera encontrado esa solución sin un análisis. Ella se analizó, se sigue analizando, supongo que el análisis habrá hecho lo suyo. El amor fue siempre lo que la movió al análisis, no el tema laboral, al que le encontró salida muy tempranamente en la vida. Cuando en la entrevista se refiere a la distancia y a la tolerancia me parece que hace hincapié a dejarse tomar, dejarse mirar por el partenaire pero no quedarse capturada persecutoriamente en esas miradas. Da el ejemplo de las parejas que terminan matándose simplemente porque ella pregunta ¿por qué me miraste así? Frente a la cual él responde por que vos me miraste así. La distancia es una buena solución para no aplastar el amor con la demanda, y la tolerancia de la diferencia: no es posible el estado de enamoramiento siempre, hay que trabajar para inventar cada vez porque el amor no dura porque sí toda la vida.

Fuente: http://www.telam.com.ar/movil/notas/201402/51483-por-que-se-quejan-las-mujeres.html

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martes, 14 de enero de 2014

La mirada del lobo

por Constanza Michelson
Poco queda de la mujer fatal, esa retratada tantas veces en el arte. Aquella mujer misteriosa, seductora que puede hacer claudicar a cualquier héroe. Mujer siempre extranjera, en tanto desconocida, ominosa; fatal en tanto siempre pertenece a Otro (o bien, nunca pertenece a quien quiera poseerla) invitando a transgredir lo prohibido, por supuesto elevando el deseo a las nubes. Poco queda de ella, ha sido más bien sustituida por otra figura: "la modelo" y todas sus variantes. Mujeres, éstas últimas, de pura superficie, sin enigma, sin transgresión. Kant señalaba que lo bello inspiraba una tranquila contemplación, mientras que lo sublime evoca ese extraño placer que conlleva temor. La modelo, mujer bella muestra sin censura su cuerpo y su intimidad, con la idea de que eso es todo, no hay enigma, no hay engaño, no hay amenaza para nadie; en fin mujeres diseñadas por hombres: demasiado domesticadas.
La historia ha sido escrita en masculino, en su lógica falocéntrica, llena de solemnidad, insignias y héroes (lea por favor la alegoría a lo heroico que hace el Sr. Piñera en la edición del 12 de Septiembre de la revista Que Pasa). Lo femenino por su parte, siempre insolente con la seriedad masculina, desde la disidencia puede embaucar, ridiculizar el templo de lo fálico; en el fondo es una posición arriesgada , en tanto no hay nada que perder (a diferencia de lo masculino que está siempre embarazado, complicado con el tener).
Esa parte disidente que puede habitar en lo femenino - por cierto, como todo lo disidente- es callada ya que amenaza. Históricamente ese femenino ha sido castigado (en la literatura son esas que siempre terminan mal, con un castigo ejemplificador), encerradas, acusadas de locas, de brujas, de putas ante el más mínimo impasse; todos nombres que capturan su diferencia. Hoy a lo disidente se le aplica la ley antiterrorista, quizás no es tan distinto a lo que ocurre en lo privado de un femicidio: lo que se quiere eliminar es el terror que la alteridad de una mujer conlleva; si al final de cuentas se mata a una mujer cuando no se puede poseer.
Un amigo le llama graciosamente "la mirada del lobo", a aquellas féminas que generan desconfianza, de las que nunca se sabe bien que quieren. Muchos escapan o bien se encargan de apagarlas, convirtiéndolas en damas virginales a quien proteger, en mejores amigas o se las degrada acusándolas con demasiada facilidad de putas, maracas, etc. Debo decir que les ocurre incluso a aquellos que se sienten progresistas. Muchas veces son las propias mujeres quienes borran su mirada del lobo, ya sea compitiendo con lo masculino, o bien volviéndose demasiado predecibles, demasiado legítimas.
Todas cobardías frente al vértigo del goce. 
Si usted es un poco loca, no renuncie, no acuda tan rápidamente a la farmacia.
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martes, 24 de diciembre de 2013

No me dejan crecer

Constanza Michelson
Leí que un libro llamado “no quiero crecer” se convirtió en todo un hit, honestamente no lo he leído – no sé por qué pero como que los psicólogos tendemos a no leer a nuestros compatriotas, en fin… El punto, es que me llevó  a pensar más allá de los sobrevalorados artículos sobre la denominada generación canguro (siempre se escoge alguna especie animal para explicar científicamente algún comportamiento humano, en este caso lo “mamón”) donde las explaciones tienden a centrarse en la supuesta comodidad de los jóvenes de hoy, es decir sería por una razón de tono agradable el algunos se demoren en partir del nido.
No sé, si este discurso se habrá masificado, ya que los psicólogos en la práctica clínica nos encontramos no pocas veces con estas respuestas, aunque al avanzar algo más aparecen razones en absolutas voluntarias, conscientes y menos aún placenteras.
Muchas veces estos jóvenes que se supone no quieren abandonar la familia de origen, más bien no son dejados, en tanto responden a códigos implícitos de lealtad familiar. Por ejemplo, jóvenes que fracasan en lo académico y laboral (resaltando el problema en ellos, este sería como el diagnóstico explícito) encontramos que tienen por ejemplo un padre excesivamente narciso, quedando éste último como el único “capaz” de la familia; y aún peor siendo admirado por esos hijos a quienes humilla. Escuchamos en esos casos “nunca será como el padre, es que el padre es un genio”, “este hijo nunca se podrá hacer cargo de la empresa” (cunando en el fondo este padre no quiere ser reemplazado). Otro ejemplo, son esos jóvenes que sufren de una desmotivación crónica; encontrándonos que muchas veces resultan ser fervientes compañeros de alguna madre depresiva no asumida. En este sentido, si este joven hiciera algo con su vida esa madre quedaría sola. En esta línea tenemos a quienes no dejan el hogar porque inconscientemente saben que si no están, los padres se encontrarían con el peor de los desencuentros entre ellos (parejas donde hace ya mucho tiempo no pasaba nada, nada más que preocuparse de un hijo que “no quiere crecer”).  Cuántos se enferman o se inhabilitan de diversas formas, finalmente para distraer (inconscientemente) a padres que sólo se representan en lo parental ya que han fracasado en otros ámbitos? O que no quieren asumir que han envejecido y que no son necesarios de la misma manera? Otros tantos fracasan en su vida amorosa por no destituir ni a su madre ni a su padre, dependiendo cada caso. Son conocidos casos donde personas de ya avanzada edad – al menos cronológica – pueden emparejarse luego de que sus padres fallecen.
Freud lo decía en “Los que fracasan cuando triunfan”: aquella lealtad neurótica al padre, que impide ser mejor que él. Tendencia que se expresa en esos boicots justo al final de la carrera, a pasos del triunfo, satisfacción, libertad. Vocación de segundón que no nos permite asumir un deseo decidido.
De ahí que el llamado es a quienes se sientan estancados, inhabilitados de llevar un propio camino, ver críticamente a sus familias- ejercicio que puede dar mucho miedo, pero que los adolescentes conocen bien y que saben que no por eso se cuestiona el amor- revisando quizás que innecesaria lealtad están cargando.
No podemos obviar también el llamado a los padres a aceptar que amar a los hijos significa poder soltarlos, permitirles que puedan crear su propia historia sin esperar tener un papel protagónico: los papeles secundarios también son importantes y además dejan espacio para interpretar otros roles.
Psicologos Pulso

martes, 26 de noviembre de 2013

ESCRIBIR LA PROPIA HISTORIA

"Escribir es tratar de saber lo que uno escribiría si uno escribiera" Marguerite Duras.
El destino, como una escritura predeterminada (anterior) del devenir de un sujeto, supone la idea de que hay Otro que sentenció su vida. Otro que se desconoce y dijo algo, de lo que por cierto tampoco se sabe, pero que sin embargo organiza su existencia de algún modo. Esta conceptualización de la vida nos permite atribuirle a ese Otro un saber, el cual nos ordena, nos da referente y también nos posibilita para quedar libres de responsabilidad sobre lo que nos acontece... no tenemos mucho que hacer...mucho que decir...todo estaba escrito.
La noción de destino tiene algo de mágico, sobrenatural, esoterismo quizás, esto en la medida que ese Otro está representado por las estrellas, las brujas o el más allá, o quien sabe qué. Pero si rescatamos de esta noción la idea de que existen determinaciones que coartan o alientan la vida de un sujeto nos podemos acercar al campo de la neurosis y así también al gran desafío de un sujeto: escribir su propia historia.
A esta conceptualización llamada destino, en psicoanálisis la podemos nombrar como neurosis, así se comporta la estructura del neurótico (la estructura de las personas "normales"). La necesidad de hacer existir a Otro, es una necesidad neurótica que le permitiría al sujeto obtener garantías de como resolver su singularidad. Descansamos en el supuesto de que Otro sabe, le pedimos respuestas y seguimos con cierta obediencia ese saber. La religión, los padres, la lógica del consumo, son algunos ejemplos de ese Otro que impone una cierta ideología a seguir. Responder a esa normativa, esa obediencia neurótica, tiene como consecuencia ceder al propio deseo, una comodidad que puede llegar a tomar la forma de fracaso, inferioridad y tantos otros fantasmas. Al hacer existir al Otro quedamos necesariamente en sometimiento, el neurótico tiende así a posicionarse con pasión (padecimiento) frente a un destino: a cambio de garantías quedamos en deuda.
Es cierto, muchas palabras han sido prestadas para escribir nuestro discurso, muchas marcas heredadas, posiciones y lugares que se repiten. El lugar de la familia, los estudios, el rol de la mujer o del hombre, el valor del dinero, del esfuerzo, el lugar de la sexualidad, las buenas costumbres y tantos otros, son significantes marcados en la historia de un sujeto y que sirven de referencia para comenzar a vivir. Así, tomamos conciencia que muchas elecciones vienen marcadas por esto, lealtades que pueden concretarse en decisiones como nombrar al primer hijo igual que el padre, trabajar en la empresa familiar aunque la deteste, casarse con la mujer "correcta" aunque no la ame, intentar ser la madre soñada que impone la publicidad y los libros de autoayuda, la soledad como un malentendido de la valentía, los fracasos en la vida en pareja y miles y miles más. Empresas e historias con sucesión, una herencia poco afortunada una mal-dicción.
Afortunadamente el deseo insiste y a veces son los síntomas los que nos dan noticia de éste. Cuando lo imperioso del deseo hace al "destino" insostenible, el sujeto comienza a vivir la caída del Otro y el conflicto entre sostener el deseo y perder garante, o ceder en deseo a cambio de una supuesta seguridad se pone en juego. Estamos en el punto de reconocer que las cosas no están funcionando, aparece la angustia y sofisticados síntomas que se organizan en torno a ésta. Es confuso entender que un sujeto quisiera ceder a su deseo vía el síntoma, sin embargo ocurre. Sostener el propio camino en ciertos lugares (familias, sociedades, grupos) es difícil, el temor al exilio subjetivo nos hace volver. El deseo tiene algo insoportable para el sujeto, no hay garantías, no hay respaldo, en esa elección estamos solos, la contingencia de la vida se vive y el miedo a caer en el abismo nos hace retroceder. Sin embargo son fantasmas, lo cierto es que nada nos asegura nada, ni aquí ni allá, es una apuesta...la apuesta a escribir la propia historia, a crecer, a crear la vida, a hacernos responsables de nuestro acontecer. Nada fácil.
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